“Como a los cerdos a matar me llevan”
en un lugar de mi Granada nata,
mi viva suspicacia se percata
y ella y mi grito al cielo el hecho elevan.
Mis súplicas no creo que conmuevan
para que traten de evitar la errata,
quien intenta matar al final mata
e incita a otros también a que se atrevan.
Los que a mí me mataron a conciencia,
tal vez no conocían la clemencia
y acabaron a tiros con mi vida.
Tenía ansia de sangre aquella gente,
de darle gusto al dedo era consciente,
preferían el modo y enseguida…
miércoles, 11 de enero de 2023
Lorca desde su interior - Manuel Mejía Sánchez-Cambronero
Momia hallada en Karnak - Carlos Vaquerizo Torres
Profanaron mi cuerpo y el recuerdo
de quienes me brindaron las exequias.
Todo lo usurpa la labor del tiempo.
Sin orillas quedaron
profecías y salmos y batallas.
Cada día fue solo la fragua de un adiós.
Hoy admiran los despojos, que lloro
y aborrezco. Pasaron
como un sueño o el silencio del mar
y su naufragio.
martes, 10 de enero de 2023
Te dé lo que te dé la vida - Carmen Lozano
Te dé lo que te dé la vida, te devuelve más de lo que puedas imaginar.
No siempre podemos elegir aquello que se nos pasa por la cabeza, pero sí aquello que haremos a continuación.
Tú, puedes decir o decidir de qué eres capaz.
La actitud es un pequeño detalle que lo cambia todo pero cada mañana puedes decidir cuál será la que te acompañe el resto del día.
Con la actitud correcta conseguirás lo que nunca podrías imaginar.
Escucha tu silencio, trata de olvidar...
Nada es eterno.
El llanto con la risa.
La muerte con la vida.
Es lo que pienso y siento mientras escucho el silencio y el ruido del descanso regalando vida.
Carta del cielo - Felipe Serrano García de la Plaza
«Otra vez te vi
—¡estabas tan guapa!—,
los ojos alegres, el labio mordido;
fantástica, pero, a mí no me engañas.
Las dos rosas gélidas
marchitas y pálidas
decían de invierno del rostro apagado
lo que es sufrimiento y el verbo callaba.
Te veo radiante
desde la distancia;
te vi, te veré, te veo en la ausencia,
y a veces despiertas y enjugo tus lágrimas.
De día caminas
la cuesta, sonámbula;
los ojos alegres, el labio mordido:
tu boca, mi boca, tu flor, mi nostalgia.
La cuesta, la ermita,
la curva, la jara...
La rústica ermita, los pinos,
la verja, y la fuente que sigue callada...
Y subes radiante
y ves las campanas
arriba del pueblo, y ves en la torre
la nube amarilla que tiene mi cara.
Y otra vez te vi,
y estabas tan guapa...
los ojos alegres y el labio mordido,
tu cara divina, tu pelo de plata».
Silencio de un niño - Carmen Caminero
El silencio de un niño
marcea en mi ventana,
triangulando mi aliento
mordiendo su tiempo y el mío.
El silencio de un niño
desvanece mi primavera,
¡ateridas quedaron sus alas
en una melodía de ópalos negros!
El silencio de un niño
marcea en mi ventana,
grita al viento y a las rosas,
arruga la tela de su pecho,
lame la miel de mis abejas,
¡la puerta del celeste se abre en un llanto!
¡llora el celeste desconsolado,
lloran las manos de la tierra,
se rompe su noche y mi sueño
hasta quebrantar las caderas de la muerte!
por el silencio de aquel niño,
por el silencio de aquel niño,
por aquella voz encendida en la nada
que aún marcea en mi ventana…
domingo, 8 de enero de 2023
Regreso - Juana Pinés Maeso
Regreso al corazón, y en él me escondo
para evitar leerme en ese miedo
que firma mis latidos,
para borrarme, a golpes de congoja,
de las amargas páginas
que me estás escribiendo en cada vena.
Nada es como soñé. Has deshojado
los pétalos de aurora y de misterio
que estaban respirando
en la piel de tu nombre.
No me quedan alondras
que enamoren el aire en mi ventana,
ni queda ya una rosa
que quiera proclamarse en inocencia,
ni un cerco de caricias
que ponga boca arriba
el filo de la sangre.
Solo hay lodo y ceniza en estas horas
en las que has apagado la esperanza
y se enciende el silencio,
en estos días negros en que andamos
odiándonos mil veces,
queriéndonos a ratos,
resucitando besos
que no nos pertenecen.
Y en esta hora infausta de quererte
sin gozo y sin motivo
me dice el corazón su desconsuelo
de haberse equivocado nuevamente.